AUTOCULTIVO +18
Todo lo que vas a cultivar en los próximos meses depende de algo que cabe en la palma de tu mano: una semilla. Elegir bien desde el principio puede ahorrarte semanas de trabajo y muchos dolores de cabeza. Y no es tan complicado como parece si entiendes los conceptos básicos.
Los tres tipos de semillas
Semillas regulares: Son las semillas tal como las produce la naturaleza, sin intervención humana. Pueden ser macho o hembra, y eso solo lo sabes cuando la planta empieza a florecer. Son para cultivadores con experiencia que quieren criar sus propias variedades o conservar genética. Para principiantes, no son la mejor opción porque puedes gastar tiempo y recursos en una planta macho.
Semillas feminizadas: Han sido tratadas para producir casi exclusivamente plantas hembra (las que producen flores con resina). Son más confiables y populares entre cultivadores de todos los niveles. Requieren cambio de fotoperiodo (horas de luz) para florecer: en indoor, pasas de 18/6 a 12/12.
Semillas autoflorecientes: Estas son las estrellas para los principiantes. No dependen del fotoperiodo para florecer —lo hacen por edad, generalmente a las 3-4 semanas de vida—. Son más pequeñas, más rápidas y más resistentes a errores. En interior puedes mantenerlas con 18-20 horas de luz durante todo su ciclo.
Para principiantes: elige autoflorecientes
Las autoflorecientes tienen varias ventajas clave cuando estás aprendiendo:
- No necesitas preocuparte por el fotoperiodo ni cambiar el temporizador
- Ciclo de vida corto: listas para cosechar en 60-90 días desde la germinación
- Son más compactas: ideales para espacios pequeños
- Más resistentes a variaciones de temperatura y errores de riego
- Puedes hacer múltiples cosechas al año en outdoor
Índica, Sativa e Híbrida: ¿qué importa para el cultivo?
Más allá del efecto, estas clasificaciones afectan el comportamiento de la planta:
- Índica: Planta más baja y compacta, hojas anchas, floración más corta. Ideal para espacios pequeños.
- Sativa: Planta más alta y esbelta, hojas delgadas, floración más larga. Puede crecer mucho en outdoor.
- Híbrida: Mezcla de características. La mayoría de las variedades modernas son híbridos, equilibrando lo mejor de ambos mundos.
¿Dónde conseguir semillas de calidad?
La calidad de la semilla determina gran parte del resultado. Busca bancos de semillas con buena reputación —Royal Queen Seeds, FastBuds, Barney’s Farm, Dutch Passion— que tienen tiendas en línea con envíos discretos. Evita semillas de origen desconocido o «de regalo» si no sabes la procedencia: pueden ser genéticas inestables o semillas que no germinan bien.
Cómo reconocer una semilla sana
- Color: Marrón oscuro, gris o con manchas tipo mármol. Las blancas o verdes suelen ser inmaduras.
- Dureza: Al presionar suavemente, no debe abrirse. Debe sentirse firme.
- Tamaño: Las semillas más grandes tienden a ser más vigorosas, aunque hay excepciones según la variedad.
Cómo guardar las semillas
Si compras más de las que vas a usar de inmediato, guárdalas bien. El calor, la humedad y la luz son sus enemigos. Lo ideal es un frasco de vidrio hermético con un pequeño sobre de sílica gel, guardado en la nevera (no el congelador). Así pueden durar años sin perder viabilidad.
Ya sabes qué semilla elegir. En el próximo post damos el paso más emocionante: la germinación. Ese momento mágico en que la semilla despierta y muestra su primera raíz.
← Anterior: Cómo acondicionar tu espacio de cultivo sin complicarte la vida
→ Siguiente: La germinación: cómo despertar tu semilla de cannabis



INDABEAT